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El cultivo de las hojas de tabaco y su procesamiento

  • by: Marita Mróz
  • 24 octubre 2017
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El cultivo del tabaco se encuentra determinado por diferentes factores. Se puede comentar sin dudar que los determinantes que determinan la forma en que el cultivo del tabaco, es el cambio en la variedad en las hojas de tabaco, su destino final y las condiciones climáticas en las que maduran las mismas.

 

Uno de los primeros aspectos a tener en cuenta al momento de decidir a cultivar hojas de tabaco, es la necesidad de la misma del agua. Esta demanda es de aproximadamente 500 a 1.000 milímetros de precipitación por año y depende del destino final, que se caracteriza por el tabaco crudo.  El tabaco Oriental se cultiva a alta temperatura y en condiciones de poca lluvia, implica la necesidad de altas temperaturas y sustancialmente la humedad, mientras que de la familia Virginia el tabaco prefiere sensiblemente la temperatura media y humedad moderada.

 

El tabaco tolera los suelos y los promedios de luz, que se caracterizan por un ácido o una reacción. La persona con la intención de cultivo de tabaco debe evitar suelos arenosos y de una arcilla pesada que totalmente es inadecuada para el cultivo de este tipo de plantas. Para la calidad de las hojas de tabaco obtenidas, negativamente lo afecta la fertilización intensiva, especialmente usando nitrógeno.

El tabaco sin procesar se cultiva en la forma de plántulas (o plantas jóvenes obtenidas después de la siembra de las semillas) obtenidas anteriormente en semilleros y focos. Desde la perspectiva de cultivo siguiente la cuestión clave es elegir las plantas correctas de semillero. El tabaco que mejor se madura en condiciones calientes y secas (tales como Oriental), se trasplantan a los plantones de 30 x 10 cm, y en el caso del tabaco envejecido en climas moderados se utiliza plántulas de 50 x 50 cm, mientras que en zonas tropicales húmedas – 120 x 90 cm.

 

Las hojas de tabaco son recogidas inmediatamente después de pasar su estado a maduro. Esta recogida se inicia con las hojas inferiores de la planta. Las hojas recolectadas deben secarse tan pronto como sea posible. Por si permanecen demasiado tiempo en las pilas, entonces pierden sus propiedades valiosas.

 

El secado de las hojas se determina no sólo por el tiempo climático, pero también por el previsto del producto final. Entre los expertos han adoptado dos métodos de secado – naturales y artificiales, en otras palabras, combinadas. El secado natural se lleva a cabo específicamente para este propósito áreas con techo, que están diseñadas para proteger las hojas de tabaco de la precipitación y radiación solar. El secado artificial se realiza mediante equipos de calefacción adecuada.

 

Últimas fases de la elaboración del tabaco son la fermentación y maduración, en la que el tabaco durante unos dos años en habitaciones adecuadamente adaptadas. La fermentación de las hojas de tabaco es un proceso que es posible gracias a la acción de enzimas, tejidos y aroma. Como resultado, el tabaco gana el sabor adecuado y otras cualidades. El tabaco, que se ha sometido a un proceso de fermentación y maduración, que ya está listo para su uso, que puede ser distribuido a través de las organizaciones que se ofrecen para vender tabaco crudo.